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DESDE CUBA

MOVIMIENTO CUBANO DE JÓVENES POR LA DEMOCRACIA (MCJD)

PROMOTOR FUNDADOR DE LOS PROGRAMAS CUBANOS “UNIVERSITARIOS SIN FRONTERAS”  y  “AUTONOMIA UNIVERSITARIA”

LLAMAMIENTO GENERAL AL PUEBLO DE CUBA

El Movimiento Cubano de Jóvenes por la Democracia (MCJD), en apreciada atribución concedida por ley para solicitar atención gubernamental, hace un  llamamiento de solidaridad a todas las organizaciones, instituciones, asociaciones, gremios, grupos civilistas y pueblo en general para demandar a las autoridades regentes de la República de Cuba, la realización de una consulta popular destinada a legalizar  por participación directa y secreta, de todas las personas con derecho a voto, la propuesta unipartidista de elevar en cinco años, la edad de jubilación de todos los trabajadores cubanos.

La forzada estatización de la sociedad cubana, impuesta por la dictadura Castrista como utilitario recurso de control y domesticación nacional determinó en la supresión de las libertades y derechos siempre tenidos por el pueblo cubano, para trabajar y desarrollar bienes patrimoniales  a la nación, y de manera particular al hombre que es la más preciada riqueza de toda justa nación, por su natural condición humana y por constituir éste, el principal creador de obras y medios de fomento productivo, bienestar y mejoramiento de la calidad de vida de toda sociedad libre y plural. A la mutilación de la gestión productiva se fueron sumando las degenerativas formas de estructuración social basadas en la formación de un Estado policial y represivo, donde el hombre queda reducido a la absurda e ilegitima condición de serviles fámulos, prestos a cumplir por coerción y miedo las imperativas ordenanzas que del tiránico poder dimanan.

Atrapado en la incapacidad para producir alimentos, bienes de consumo y progresos compartidos al alcance de todos los cubanos por igual, yace en irreversible coma el régimen, que no cae, porque no cae lo que repta y chupa. Luego de ser canceladas las millonarias sumas de dinero y recursos provenientes  de la ex URSS y demás suministradores del extinto campo  socialista, con lo cual el Castrismo pudo sostener aparentemente abastecida la engañosa vitrina del Socialismo, la nación cubana entró en una acelerada espiral decreciente de rayana simetría con la más carencial indigencia económica y moral, nunca antes padecida. El período más especial, para una parcela partidista siempre bajo la atemorizada supervivencia en alimentos y medios de subsistencia determinó en asumir la mendicidad como un glorificado arte gubernamental, hasta que la urgida alianza  con Chávez permitió asirse de un nuevo pezón nutricio, donde extraer para luego vender, las ricas sustancias petrolíferas con las que se pretende resucitar la fósil gerontocracia partidista cubana aferrada al poder como las acéfalas ostras a los corales.

Como consecuencia del coactamiento ciudadano y la ineptitud del aparato dominante  para concretar planes y programas productivos, los que se reciclaban artificiosamente en otros igualmente fracasados intentos, que únicamente han servido para enmascarar la nulidad y descalificación de sus dilapidantes administradores, la nación cubana zozobra en la absoluta precarizad económica con forzada afectación en la población cubana sumida permanentemente en la escasez, la penuria y la agónica certeza de estar atrapados dentro de un tenebroso sistema carcelario, donde sus vidas no son más que simples elementos estadísticos puestos  a disposición del régimen, que  a su pleno antojo las manipula, controla y esquilma.

La usurpación del poder, la creación de un sistema de estilo fascista y policial, la eliminación de todos los contrarios y divergentes, la confirmación de estructuras paramilitares destinadas para sofocar cualquier intento redentor, la mutilación de la potencialidad productiva de las personas, la impuesta condición de vivir siempre al límite de la supervivencia social, la incapacidad para que las personas aspiren y logren propuestas personales, el estado de confrontación y beligerancia, el alucinado escenario tribunesco, el lenguaje acusativo y procaz, la violencia, la droga y el vicio, la doble moral como escudo, el voluntarismo como atrofia; y tantos y tantos programas de control y manipulación del pensar y la conducta, que pierden en la idiótica idolatría, a toda una perdida generación de cubanos y cubanas sumidos en la durable privación por causa de un régimen de fuerza que les niega al pueblo la capacidad de crear y producir para todos y para el bien de todos.

Dentro de las extremas  condiciones  de vida inmanentemente transcurre la penosa existencia de la familia cubana. La mujer, como fuente matriz del desarrollo demográfico y centro de responsabilidad de los quehaceres domésticos, permanece sometida a las mayores vicisitudes para poder garantizar estas elementales funciones de género, cuando tiene  que hacerlo impuestas a condiciones de casi imposible soluciones. El acceso al estudio, al trabajo y el reconocimiento social en igualdad de condiciones a la de los hombres grava sobre ellas la enorme carga, de tenerlas que enfrentar y resolver en medio de abrumadoras circunstancias que parten, del nada  favorable igualitarismo, con que se ha pretendido en el socialismo  explotar a la mujer como un medio básico más de trabajo, al beneficio del poder que les arrebata las esencias más preciadas de su noble cualidad femenina.

Para justificar el alargamiento de la explotación laboral a cinco años más, la dirección regente en Cuba, culpa a la familia cubana de un notable decrecimiento de la natalidad, que envejece la sociedad y  pone en peligro la relación regenerativa demográfica del país. Así, emerge cínica, la actitud del régimen pretendiendo victimar  en sacrificio partidista a la familia en Cuba, que durante cincuenta años ha sufrido y arrastrado la notoria incapacidad del impuesto sistema para producir y crear condiciones favorables a todos los componentes sociales de la nación sometidos a vivir, como en un campo militar, al límite de la resistencia en una aplicada denigrante estrategia de control conductual.

La familia cubana, impuesta a vivir en el escenario de una escalofriante obra de descarnado existencialismo subsistente, no puede, como bien quieren y esperan todas las personas unirse y multiplicarse en propio regocijo y provecho de la sociedad; pero para eso, sus gobiernos tienen el deber de garantizar las favorables formas de convivencia y protección. La familia cubana viviendo en agravada condición de generalizado hacinamiento o derruidas viviendas; y por demás,  carentes y prohibidas de hacerlas o adquirirlas no puede pensar en multiplicarse, para condenar a sus hijos a vivir en la penuria de un cubil como morada, o a la espera de un sorpresivo desalojo policial.

Castigar a servir por más tiempo de tiranizada labor a la familia cubana, en reprimida culpa por mostrar una baja tasa de nacimientos está esencialmente demostrando la incapacidad del sistema para emprender renovante medidas destinadas a liberar al hombre y al mercado nacional del rígido tutelaje partidista utilizado para mantener sometido y totalmente dependiente al pueblo de las estrictas ordenanzas que el poder impone. La inmovilidad como recurso de control estatal continúa desmintiendo las anunciadas medidas expresadas por las máximas autoridades  del régimen, en claro temor de no poder soportar o quedar superado por un proceso liberador nacional, de notorios resultados económicos personales.

Para nadie es un secreto en Cuba, menos para el aparato político militar que rige y supervisa policialmente la vida de cada cubano, que la mujer no pare en Cuba, según su anhelado deseo porque no tiene una vivienda digna, confortable y segura donde criar a sus hijos. La mujer no pare en Cuba, porque el régimen es incapaz de garantizar el imprescindible alimento para nutrir a sus hijos. La mujer no pare en Cuba, porque no existe transporte para llevarla adecuadamente al trabajo donde se vende su fuerza de trabajo por unos miserables pesos de pancartas. La mujer no pare en Cuba porque no tiene quien le cuide los niños, porque le precio de la electricidad es una vergüenza nacional,  La mujer no pare en Cuba, porque Cuba es el único país del mundo donde funcionan dos monedas, ─destinadas a robar a los trabajadores─, una como pago y otra como medio de adquisición de productos y bienes; y es bien sabido que el dinero que recibe como bono de pago salarial no alcanza en lo más mínimo, para luego obtener los impuestos CUC o chavitos, en los cuales obligadamente tiene que cambiar su disminuida paga para poder comprar ropas, calzado, y todo lo que necesitan los niños y las personas en utilidad existencial, cuando un CUC es igual a veinticinco pesos recibido como pago La mujer no pare en Cuba porque definitivamente no quieren castigar a sus hijos dentro de la precaridad que el régimen les obligó a  ellas a supervivir.

El llamamiento del Movimiento Cubano de Jóvenes por la Democracia a todas  las organizaciones, instituciones, movimientos, asociaciones, gremios y personas de la sociedad civil a exigir un referendo nacional, con voto secreto y directo, destinado a legislar constitucionalmente la propuesta gubernamental de elevar a cinco años  la edad de jubilación laboral en Cuba debe atenderse y apoyarse como una evidente expresión de civilidad y compromisos compartidos, en bien de todos y para el bien y destino de la familia cubana; intentar comparar la situación de Cuba con otras naciones desarrolladas para tal aplicación es una desvergonzada postura, de quienes desde el poder que infamantemente detentan, apenas pueden exhibir hoy, ni los resultados económicos y productivos que tenia Cuba, cuando traicionando pactos y compromisos  usurparon el poder.

Pretender exprimir nuestras vidas hasta las últimas vitalidades es una manifiesta expresión del carácter explotados del anquilosado régimen, negado a liberar a los cubanos de los hierros que impiden la plena libertad y la iniciativa privada, que son las mejores fuentes de  riqueza y prosperidad nacional. Cubanos y cubanas, la unión en la diversidad para salvar el futuro común es un imperativo que nadie puede eludir.

Néstor Rodríguez Lobaina
Presidente del Movimiento Cubano de Jóvenes por la Democracia (MCJD)
Promotor inicial de los Proyectos
“Universitarios sin Fronteras” y “Autonomía Universitaria”

 
 
 
 
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(Madres y Mujeres Anti-Represión)
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