|
| |
 |
|
|
|
|
| |
NOTICIAS |
|
| |
|
|
| |
Miami da un emotivo último
adiós a Agustín Tamargo
WILFREDO CANCIO ISLA
El Nuevo Herald
Pretendía regresar en el primer avión o en el
primer barco a una Cuba democrática y morir
mirando el sol de Oriente en su natal Puerto
Padre, a la orilla del mar. Pero la vida no le
alcanzó a Agustín Tamargo para cumplir su último
deseo, que proclamaba en sus programas radiales,
columnas periodísticas e imaginarios diálogos
con Dios.
Los restos de Tamargo --personalidad excepcional
del periodismo cubano en el exilio-- fueron
sepultados ayer en una bóveda del cementerio
Woodlawn Park de la Calle Ocho tras una
emocionante jornada de despedida, que reunió a
familiares y amigos, figuras políticas, líderes
comunitarios y público en general.
Los congresistas cubanoamericanos Mario y
Lincoln Díaz-Balart se encontraban en el público.
''Por su talento, Agustín Tamargo hubiera tenido
muchas oportunidades en este mundo, pero
prefirió consagrarse a la causa de la libertad,
expresándolo, proclamándolo y hasta gritándolo'',
expresó Monseñor Agustín Román, obispo auxiliar
emérito de la Arquidiócesis de Miami, durante
una ceremonia celebrada en la Iglesia de St.
Kieran.
Unas 400 personas se congregaron en el recinto
católico, al pie de la Ermita de la Caridad en
Coconut Grove, para asistir a una misa de cuerpo
presente previa al sepelio. La eucaristía reunió
a representantes de la jerarquía eclesiástica
cubana en el exilio, entre ellos Monseñor Felipe
Estévez, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de
Miami, y los sacerdotes Jose Luis Menéndez y
Alberto Cutié.
Casi al término de la misa, la actriz Eva
Tamargo subió al púlpito para leer un texto
escrito por su padre en años recientes a manera
de invocación a Dios, y en el cual le cuestiona
haberle destinado a vivir sus últimos años fuera
de Cuba.
La lectura transcurrió entrecortada por los
sollozos de la actriz y consiguió emocionar
profundamente a los asistentes, que al finalizar
el texto, aplaudieron de pie en medio de gritos
de ``Viva Cuba Libre''.
''Agustín Tamargo descansará en paz, pero sus
sueños y esperanzas aguardan por una Cuba nueva,
la Cuba posible que el soñó'', señaló Monseñor
Estévez.
Una caravana de autos acompañó luego al carruaje
fúnebre desde la iglesia al cementerio de la
Calle Ocho y la 32 avenida, donde yacen los
restos de importantes figuras de la Cuba
republicana y la comunidad exiliada.
Junto al féretro se escucharon las notas del
himno nacional cubano y el cantante Manolo
Torrente, amigo cercano de Tamargo, interpretó
la legendaria canción Lágrimas Negras, de Miguel
Matamoros.
''Tamargo fue uno de los pilares del periodismo
y el exilio cubanos'', dijo el abogado Rafael
Peñalver, presidente del Instituto San Carlos de
Cayo Hueso. ``Hemos perdido un hombre que se
enorgullecía de sus raíces cubanas y que hablaba
con el corazón''.
Ayer la bandera cubana en el Instituto San
Carlos ondeó a media asta en tributo al
periodista, que falleció el pasado miércoles a
los 82 años en un hospital local.
Considerado una figura emblemática del
periodismo cubano en la etapa republicana,
Tamargo se exilió en 1960 tras discrepar
públicamente con el régimen de Fidel Castro. En
el exilio participó en el proyecto de Bohemia
Libre, dirigió los diarios El Tiempo y El Diario
La Prensa en Nueva York, y desde 1980 se
convirtió en una de las personalidades de la
radio en español de Miami. |
|
|
|
|
| |
|
|
| |
Archivo
de Noticias |
Principal |
|
| |
|