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19.10.2006
Reporteros sin
Fronteras publica un informe sobre el control de
Internet en Cuba
Reporteros sin Fronteras publica un informe
titulado « Internet en Cuba: una Red bajo
vigilancia », que da los resultados de las
pruebas realizadas en la isla en agosto de 2006.
El documento incluye un estudio de los
procedimientos de control del Net, por parte de
las autoridades, así como el testimonio de una
periodista francesa, que este verano pasó varias
semanas en el país.
"Con menos de dos internautas por cada 100
habitantes, Cuba figura entre los países más
retrasados en materia de Internet. Es, con
mucho,el menos surtido de América Latina -Costa
Rica tiene 13 veces más- y se sitúa al nivel de
Uganda o Sri lanka. En una isla que presume de
tener uno de los niveles de educación más altos
del planeta, esto es algo que sorprende. Las
autoridades defienden ese catastrófico balance
esgrimiendo el embargo norteamericano, que les
impediría equiparse con el material necesario
para el desarrollo de la Red. Explican que, al
no poderse enganchar al Internet mundial a
través de cables ópticos submarinos, se ven
reducidas a utilizar conexiones por satélites.
Costosas y menos eficaces. Este argumento puede,
de hecho, explicar la lentitud del Internet
cubano y las interminables filas de espera en
los cibercafés. Pero no justifica en absoluto el
sistema de control y vigilancia de la Red,
creado por las autoridades. En un país donde los
medios de comunicación están bajo la bota del
poder, naturalmente se ha convertido en una
prioridad impedir la circulación de información
independiente por Internet.
La investigación llevada a cabo por Reporteros
sin Fronteras revela que el gobierno cubano
utiliza varias palancas para garantizar que ese
medio de comunicación no se utilice de forma «
contrarrevolucionaria ». Para empezar,
prácticamente tiene prohibidas las conexiones
privadas a la Red. Por tanto, para navegar o
consultar sus e-mails, los cubanos tiene
obligatoriamente que pasar por puntos de acceso
públicos (cibercafés, universidades, « Club
joven de computatcion», etc.), donde es más
fácil vigilar su actividad. Después, la policía
cubana ha instalado, en todos los ordenadores de
los cibercafés y de los grandes hoteles,
programas que desencadenan un mensaje de alerta
cuando encuentran palabras-clave « subversivas
». Por otra parte, el régimen se asegura de que
los opositores políticos y los periodistas
independientes no accedan a Internet. Para éstos
últimos, comunicar con el extranjero es un
auténtico calvario. Finalmente, el gobierno
apuesta por la autocensura. En Cuba se puede
condenar a veinte años de cárcel por algunos
artículos « contrarrevolucionarios » publicados
en sitios extranjeros, y a cinco años
simplemente por conectarse al Net de manera
ilegal. Pocos internautas se atreven a desafiar
la censura del Estado, y correr ese riesgo." |
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