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Periodistas
despedidos podrán regresar a El Nuevo Herald
GERARDO REYES
El Nuevo Herald
Dos reporteros y una colaboradora de El Nuevo
Herald que fueron despedidos por recibir pagos
de Radio y TV Martí, podrán reintegrarse a sus
empleos tras comprobarse que hubo fallas en la
aplicación de las políticas sobre conflicto de
intereses de la empresa periodística, informó el
lunes Jesús Díaz, editor de The Miami Herald y
El Nuevo Herald.
Díaz, quien además es el presidente de Miami
Herald Media Company, renunció a sus cargos como
resultado de la controversia que originó el
despido de los periodistas, según explicó en una
carta a los lectores.
''Lamento que los eventos ocurridos durante las
tres últimas semanas han creado un ambiente en
el cual no es posible para mí dirigir nuestros
periódicos de la manera más beneficiosa para
nuestra compañía, nuestros lectores, nuestra
comunidad, o para mí'', escribió Díaz en su
carta de renuncia.
En su reemplazo ha sido nombrado David Landsberg,
actual gerente general de The Miami Herald,
quien asumirá funciones de inmediato.
''Desde el punto de vista de McClatchy, ésta es
realmente una oportunidad para nosotros, para El
Nuevo Herald y The Miami Herald de decir que
éste es un nuevo comienzo'', afirmó Howard
Weaver, vicepresidente de noticias de The
McClatchy Company, la compañía propietaria de
ambos periódicos desde mediados de este año.
''Somos los nuevos dueños, gran parte de esta
historia no nos involucraba a nosotros, pero
queremos ser considerados y ayudar a la
institución a tomar la decisión correcta'',
agregó el directivo.
A los reporteros Wilfredo Cancio Isla y Pablo
Alfonso y a la columnista colaboradora Olga
Connor, se les ofrecerá el reintegro al
periódico.
El lunes no fue posible establecer si los
periodistas aceptarán la invitación. Otros seis
periodistas de El Nuevo Herald, que también
recibieron pagos de Radio Martí, no serán
sancionados por la empresa.
''Aunque todavía considero que la aceptación de
los pagos por parte de los nueve periodistas fue
un incumplimiento de reconocidos principios de
ética periodística que violó la confianza de
nuestros lectores'', afirmó Díaz, ``nuestra
política, que prohíbe tal comportamiento, pudo
haber sido comunicada de una manera ambigua,
aplicada de una forma incongruente y mal
interpretada durante muchos años en la redacción
de El Nuevo Herald''.
Los reporteros de El Nuevo Herald fueron
despedidos a raíz de una investigación
periodística de The Miami Herald publicada el
ocho de septiembre en ambos diarios.
Según la información, al menos 10 periodistas
del sur de la Florida, incluyendo los tres de El
Nuevo Herald, recibieron pagos regularmente de
Radio y TV Martí, que funcionan con fondos
federales y que, según el artículo, son emisoras
dirigidas a socavar el gobierno de Cuba.
En una investigación posterior, El Nuevo Herald
halló que varios periodistas estadounidenses
también habían recibido pagos de la Voz de
América, emisora del gobierno federal, y divulgó
críticas de un funcionario federal sobre la
manera como The Miami Herald juzgó a los
periodistas cubanoamericanos.
En una carta a los lectores, publicada 10 días
después del artículo inicial de The Miami
Herald, Díaz defendió su decisión de separar a
los periodistas del diario argumentando que
estaba comprometido en ''mantener la separación
entre el gobierno y la prensa libre''. Además,
agregó, ``estos empleados violaron nuestras
normas sobre conflictos de interés''.
Sin embargo, durante una investigación interna
posterior, explicó Díaz en su carta de ayer,
``descubrimos que durante muchos años, nuestra
normas sobre conflicto de intereses se
comunicaron mal y se aplicaron con poca
coherencia en la redacción de El Nuevo Herald''.
Los despidos provocaron una ola de indignación y
protestas en algunos sectores de la comunidad
que criticaron enérgicamente la forma como fue
presentando el artículo de The Miami Herald.
Unas 1,800 suscripciones de ambos periódicos
fueron canceladas por los lectores como protesta
por los despidos y el artículo.
Escritores, artistas de diferentes
nacionalidades y lectores solidarios con los
periodistas, divulgaron una carta en un sitio de
Internet en la que rechazaban los términos del
informe periodístico, al que calificaron de
irresponsable. Hasta el lunes la carta había
sido firmada por 471 personas.
Otras organizaciones, entre las que se encuentra
el capítulo del sur de la Florida de la Sociedad
de Periodistas Profesionales (Society of
Professional Journalists) condenaron los pagos
del gobierno a periodistas y respaldaron a Miami
Herald Media Co. por su decisión de velar por
los principios éticos.
''Sería tonto negar que no estábamos conscientes
[de la presión de la comunidad]'', comentó
Weaver, al preguntársele cuánto influyó esa
presión en la decisión de ofrecer el reingreso a
los periodistas despedidos. ``Pero nosotros
siempre hemos tratado de tomar decisiones
independientes y basadas en nuestros principios
y en los hechos''.
Al respecto, Weaver explicó que durante todo el
proceso se tomaron determinaciones correctas
basadas en lo que se sabía hasta ese momento y,
a medida que se tenían nuevas informaciones de
lo que había ocurrido, se tomaron nuevas
decisiones, también acertadas.
''Creo que la gente estaba tratando de tomar
decisiones correctas con la información de la
que disponía y ahora hay nueva información'',
agregó Weaver. ``Lo que sabemos ahora, acerca de
prácticas del pasado, si algunos empleados
tenían permiso y otros no, si para uno estaba
bien, es claro que no es el proceso que uno
quiere, de manera que lo mejor que pudo pasar es
afirmar que a partir de hoy y en adelante vamos
a ser muy claros''.
En su carta de renuncia, y sin mencionar nombre,
Díaz explicó que en entrevistas previas al
despido, los dos reporteros de El Nuevo Herald
dijeron que algunos supervisores, que ya no
están en la empresa, sabían de su trabajo con
Radio y TV Martí. Los reporteros aseguraron que
no recordaban haber hablado con ellos de los
pagos.
Humberto Castelló, director ejecutivo de El
Nuevo Herald desde enero de 2002, declaró para
el artículo inicial de The Miami Herald que no
estaba al tanto de que el gobierno federal les
estuviera pagando a los tres periodistas.
Como parte de la investigación interna, agregó
Díaz, de los seis periodistas adicionales que
también recibieron honorarios de Radio Martí,
cuatro de ellos explicaron que contaron con el
permiso de Carlos Castañeda, quien fue director
ejecutivo de El Nuevo Herald hasta diciembre de
2001. La autorización incluía recibir pagos de
la radioemisora, señaló Díaz. Castañeda murió en
octubre de 2002.
''Se ha determinado que en justicia debemos
extender una amnistía a todos los comprometidos
e imponer normas más estrictas y coherentes en
el futuro'', concluyó Díaz.
Los nombres de los seis periodistas adicionales
no fueron revelados, pero algunos de ellos han
admitido los pagos en columnas que han escrito
sobre el tema en las últimas semanas. Al momento
en que se inició la investigación, sólo uno de
ellos continuaba recibiendo pagos de Radio
Martí, aclaró Díaz.
Entre las nuevas medidas que se aplicarán, Díaz
citó el requisito de exigir a los periodistas un
permiso por escrito de un editor para realizar
cualquier trabajo periodístico ajeno a la
compañía, ya sea remunerado o no.
Díaz, de 45 años, quien trabajó en The Miami
Herald como gerente general encargado de las
operaciones de negocios y durante los últimos 14
meses como editor de ambos diarios, agradeció a
todos los empleados por su apoyo durante todo
este tiempo.
''Hicimos un trabajo periodístico extraordinario
en el último año'', afirmó Díaz. ``Extrañaré
profundamente la posibilidad que tuve de haber
estimulado y apoyado ese trabajo directamente''.
Dijo que está orgulloso que durante ese tiempo
como editor trabajó con dedicación con el equipo
de The Miami Herald para convertir este diario
en el más rentable de la cadena Knight Ridder.
La cadena vendió a McClatchy sus periódicos.
Landsberg, de 44 años, quien reemplazará a Díaz,
es un veterano empleado de The Miami Herald,
nativo de Miami.
Antes de llegar a la posición de segundo al
mando en Miami Herald Media Co., fue
vicepresidente de publicidad, jefe financiero y
ocupó varios puestos del área financiera desde
1984.
Es graduado de negocios de la Universidad de
Florida y obtuvo un master en administración de
negocios (MBA) de la Universidad de Miami.
Creció en Coral Gables y cursó el bachillerato
en Coral Gables High School.
''Para mí poder ayudar a dirigir estos grandes
periódicos y nuestra compañía de medios hacia la
próxima era es un desafío y una oportunidad de
la vida'', comentó Landsberg. ``Miami, el sur de
la Florida, son el centro del cambio, el
crecimiento y la emoción de este hemisferio y
trabajaremos incansablemente para que Miami
Herald Media Company continúe jugando un papel
de liderazgo''.
Landsberg está casado con Anoly Landsberg y
tiene tres hijas, Jessica, Natasha y Daniela. Es
miembro del Comité del Orange Bowl, de la junta
directiva de Goodwill Industries of South
Florida, fideicomisario de United Way of
Miami-Dade, y participa en la junta asesora del
MBA de la Universidad de la Florida.
''Aunque lamentamos la salida de Jesús, no
podemos estar más felices de tener tan talentoso
y experimentado líder, perfectamente adecuado
para este importante trabajo'', dijo Gary
Pruitt, presidente de McClatchy. ``No hay nadie
más preparado y más extraordinariamente equipado
para asumir este papel'. |
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