
Normando Hernández González
es periodista independiente de Camaguey,
presidente de la Cooperativa de Periodistas
Independientes de Camaguey.
Fue encarcelado durante la ola represiva
de marzo de 2003 y condenado
a 25 años de prisión.
Carta abierta del
prisionero de conciencia cubano Normando
Hernández González
Por Normando Hernández González
Leído desde Pinar del Río y vía telefónica al
Directorio Democrático Cubano por Yaraí Reyes,
esposa de Normando Hernández.
Pinar del Río, 19 de septiembre del 2005.
Carta abierta: asesinato premeditado y sutil.
“Yo Normando Hernández González, prisionero de
conciencia del denominado grupo de los 75,
levanto mi voz para denunciar el asesinato
premeditado y sutil del que estoy siendo víctima
a manos de representantes del gobierno de Fidel
Castro. Cuando el régimen cubano me secuestró en
el mes de marzo del 2003, yo era una persona
delicada de salud, pero no padecía de ninguna
enfermedad; ahora corro peligro de muerte por el
contubernio existente entre el sistema
penitenciario y la Seguridad del Estado y los
servicios médicos del Ministerio del Interior de
la provincia del Pinar del Río, todos ellos
representantes del gobierno cubano.
Les explico: en noviembre del 2004, después de
que me realizaran una segunda gastroscopía, con
biopsia y frotis, me diagnosticaron gastritis
eritematosa en la parte baja del estómago,
yeyunitis, atrofia subtotal de las vellosidades
intestinales, giardias incrustadas en las
paredes del intestino, infiltraciones
intestinales, avitaminosis de ácido fólico y
vitamina B-12 y síndrome de la mala absorción
intestinal.
Por un brote de tuberculosis pulmonar en la
prisión y haber estado en contacto con el bacilo,
me ingresaron el 5 de enero de este año en el
hospital Abel Santamaría para realizar una
quimiprofilaxis contra la tuberculosis. Las dos
pastillas que tomé de lunes a viernes durante
seis meses agravaron mis enfermedades
gastrointestinales, mi gastritis se convirtió en
una gastroduodenitis crónica, mi yeyunitis
también se hizo crónica, y comencé a presentar
problemas en el colon, diagnosticado por la
especialista en gastroenterología Miraida, como
colon irritable.
Todos estos nuevos diagnósticos incluyendo los
mencionados en el párrafo anterior, fueron
diagnosticados cuando me realizaron una tercera
gastroscopía con biopsia y frotis. Anteriormente,
en drenaje biliar que me efectuaron en diciembre
del pasado año en el Hospital Nacional de
Reclusos ubicado en la cárcel Combinado del
Este, en la ciudad de La Habana, me
diagnosticaron giardias enquistadas en la
vesícula.
Hasta ahora he realizado once tratamientos
desparasitarios, me he inyectado durante nueve
mese en días alternos con vitamina B-12, también
he realizado otros tratamientos medicamentosos
para controlar mi presión arterial y aliviar los
dolores y malestares que producen mis
enfermedades, y nada, mi salud se agrava cada
día más.
Para los no entendidos en la materia debo
explicarles que para el síndrome de mala
absorción, debo tener una dieta higiénica, libre
de desechos sólidos y fibras dietéticas. Esta
dieta desde el viernes 29 de julio de este año,
día en que me dieron de alta del hospital no se
me oferta. Es bueno señalar que el no consumir
fibras dietéticas produce enfermedades de colon,
que van desde el colon irritable, enfermedad que
poseo, hasta la colitis, y el cáncer de colon.
Por otro lado, debo tomar agua hervida. De no
hacerlo, los tratamientos desparasitarios no son
efectivos, pues me reinfecto constantemente y la
prueba de esto es que he realizado once
tratamientos para matar al parásito y aún
continúo infectado. Pero lo más grave de mi
problema no radica en lo antes mencionado pues
según la especialista en neumología y jefa del
programa de la tuberculosis en esta provincia y
la gastroenteróloga Miraida, me informaron que
tenía que evitar contraer cualquier enfermedad y
fundamentalmente la tuberculosis, porque de lo
contrario, me volvería un tuberculoso crónico y
moriría de ello, pues mi organismo no soportaría
un tratamiento para combatir la tuberculosis, ya
que son 15 pastillas diarias sin contar las que
controlan mi presión arterial y mis trastornos
gástricos. Como todos conocemos, en las
prisiones cubanas están creadas las condiciones
para enfermar de tuberculosis, entre ellas
podemos mencionar el insoportable hacinamiento,
la falta de higiene y la pésima alimentación por
tan solo enumerar tres.
En consulta médica con el Doctor Juan de Dios,
especialista en medicina interna, y segundo jefe
de los servicios médicos en la prisión Kilo 5 ½
donde estoy encarcelado, le explico todo lo que
les he contado, temiendo de que no fuera de su
conocimiento y me dice: ‘Mira Normando, tú
tienes razón en todo lo que has dicho. Los jefes
también tienen conocimiento de todo esto, pero
me informaron que tienes que permanecer donde
estás. ¿Que tú quieres que yo haga?’
Como se puede apreciar, mis reclamos han caído
en sacos rotos y los oídos sordos, la
indiferencia, y el sadismo de las autoridades
competentes en Pinar del Río los convierten en
sutiles asesinos. Por tanto, como veo amenazada
mi vida en esta provincia, mientras permanezca
en ella, renuncio a cualquier tipo de asistencia
médica y a todo alimento que venga de sus manos.
Como mi estado de salud es incompetente con el
sistema penitenciario no pido, sino reclamo lo
que por ley y derecho propio me pertenece: la
libertad. Como conozco la indiferencia de este
gobierno a tales protestas y exigencias, levanto
mi voz para que conozcan en el mundo todo el
trato cruel, inhumano y degradante con el que
las autoridades cubanas tratan a un prisionero
de conciencia. Levanto mi voz para
responsabilizar al sistema penitenciario, a los
servicios médicos del Ministerio del Interior, a
la Seguridad del Estado, al gobierno cubano del
posible desenlace letal en que puede terminar
este defensor de la libertad de expresión, de
pensamiento, de conciencia. Levanto mi voz para
denunciar lo que considero un asesinato
premeditado y sutil.
Que Dios los bendiga a todos eternamente.
Prisionero de conciencia Normando Hernández
González.” |