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Desde el mismo año 1959 en
que Fidel Castro llegó al poder – estableciendo de
inmediato su naturaleza totalitaria – comenzó la
oposición a su régimen.
A través de la isla, el descontento se hizo evidente, y
comenzaron a surgir organizaciones democráticas anti-castristas
y redes clandestinas. Miles de cubanos salieron de Cuba
hacia los Estados Unidos para proteger a sus familias e
integrarse a la gesta libertadora contra el sistema
comunista que estaba consolidándose en Cuba, al amparo
de la Unión Soviética.
Las montañas del Escambray en la provincia de Las
Villas, fueron testigos del coraje del movimiento
opositor, el cual se extendía a otras provincias de
Cuba. Las cédulas clandestinas aumentaban y numerosos
grupos de resistencia escribían nuevas páginas gloriosas
en la lucha que se llevaba a cabo por la libertad de
Cuba.
En el exterior, y con la ayuda de los Estados Unidos,
enfrascados en la Guerra Fría, se entrenaban los cubanos
para rescatar a la nación cubana del totalitarismo.
Muchos exiliados regresaron a Cuba para unirse a la
resistencia interna y preparar las condiciones
necesarias dentro de la isla.
El 17 de abril de 1961 desembarcaron en Bahía de
Cochinos un grupo de valientes hombres que pelearon
heroicamente y hasta el final por liberar a Cuba del
sistema totalitario, en condiciones desiguales y
abandonados a su suerte, sin apoyo aéreo, por la
administración del entonces Presidente de los Estados
Unidos, John F. Kennedy.
El régimen castrista ejecutó y encarceló a miles y miles
de cubanos que fueron llevados al paredón de
fusilamiento gritando ¡Viva Cuba Libre! y ¡Viva Cristo
Rey!, y que fueron confinados en prisiones a lo largo y
ancho de la isla, por defender el derecho del pueblo
cubano a vivir en libertad.
A pesar de este golpe devastador para la oposición
cubana, que cambió el destino más inmediato de Cuba en
un minuto de la historia, los cubanos continuaron su
lucha sin descanso ni tregua por la libertad de Cuba, en
todos los caminos disponibles a la Patria.
Hoy, 48 años después del inicio de la pesadilla cubana,
y a pesar de una lucha asimétrica que nos ha enfrentado
a poderosos adversarios e intereses, la oposición al
régimen castrista – integrada por la resistencia interna
y el exilio cubano – constituyen el mayor reto que aún
confronta el dictador Fidel Castro; un reto que lejos de
disminuir con los años, se agiganta y crece ante la
brutal represión que ha sido característica constante
del sistema de terror que impera en Cuba.
Desde las montañas del Escambray, hasta el 5 de agosto
en el Malecón; desde las arenas de Playa Girón, hasta
los “plantados” en prisión; desde las cárceles de Isla
de Pinos y Guanajay, hasta las cárceles de Kilo 8 y
Manto Negro; desde Pedro Luis Boitel, Dora Delgado (“La
Japonesa”) y Virgilio Campanería, hasta el Dr. Oscar
Elías Biscet, Martha Beatriz Roque Cabello y Normando
Hernández; desde el crimen del Río Canímar hasta el
crimen del Remolcador 13 de marzo; desde el asesinato de
nuestros hermanos en el aire hasta el fusilamiento de
tres jóvenes cubanos que intentaban escapar la isla en
busca de libertad; desde el paredón de fusilamiento de
La Cabaña hasta los campos de trabajos forzados de la
U.M.A.P; desde las mujeres de negro a las damas de
blanco; desde las voces que se alzan en las capitales
del mundo, hasta las voces que se alzan en las calles y
ciudades de la isla; desde la lucha armada, hasta la
lucha cívica no violenta; desde entonces, hasta ahora…
la oposición cubana ¡vive!
He aquí su esencia indivisible. He aquí la mayor prueba
de que ha triunfado. He aquí el denominador común que la
une, y el factor constante que la impulsa en esta lucha.
Una lucha que comenzó en 1959 y que aún continúa en la
actualidad. Una lucha que ha sido pasada de generación
en generación; una lucha por la cual han ofrendado sus
vidas y sus mejores años en prisión miles y miles de
hombres y mujeres cubanas; una lucha que juramos
continuar – ante el altar de la Patria y sin más interés
que el de servirla – hasta que logremos juntos cambiar
el sistema totalitario que impera en Cuba por un sistema
verdaderamente libre y democrático, donde exista un
genuino estado de derecho que respete la plena dignidad
de cada cubano.
La oposición cubana ¡vive! y
¡Cuba será libre! |
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