Nosotras, deponiendo protagonismos estériles y divisiones infecundas en aras de contribuir a lograr la Cuba libre, democrática y soberana por la cual miles de cubanos han ofrendado sus vidas o han padecido durante sus mejores años la falta de libertad en las prisiones castristas, reafirmamos juntas los siguientes principios:

•             Abogamos por el cambio del sistema que impera en Cuba, y no por insertar reformas dentro del mismo.

•             Abogamos por la libertad plena y la democracia verdadera, base de la genuina reconciliación nacional, que no conlleva el reconciliarse con los opresores y verdugos de nuestro pueblo.

•             Abogamos por derogar la ilegítima Constitución Comunista de 1976, enmendada en 1992, que ha sido el instrumento de opresión diseñado para negarle todas las libertades y derechos al pueblo cubano, y por sustentarnos durante el período de transición democrática, en la Constitución de 1940 y la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, hasta que una Asamblea Constituyente establezca la Constitución que ha de regir la República, dentro de un período de tiempo razonable.

•             Abogamos por reemplazar el sistema totalitario unipartidista actual por un sistema pluripartidista y representativo.

•             Abogamos porque en Cuba se respeten todos y cada uno de los derechos reconocidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos, de la cual Cuba es signataria.

•             Abogamos por desmantelar el aparato represivo utilizado para someter y reprimir al pueblo cubano.

•             Abogamos por todos los derechos del pueblo cubano, y por la liberación incondicional de todos los prisioneros políticos.

•             Abogamos por la celebración de unas elecciones generales libres, y por el establecimiento de un estado de derecho que garantice la estabilidad jurídica, sin venganzas y sin impunidad.

•             Abogamos por la igualdad de derechos de todos los cubanos –los de la isla y los del exilio– como un solo pueblo.

Y reafirmamos –ante Dios y ante la Patria– que no descansaremos en este ­compromiso compartido hasta ver el sol brillante de la libertad asomarse por el horizonte de nuestra amada tierra cubana, para allí encontrar, finalmente, su merecido hogar.

 

M.a.r. por Cuba