LOS ‘EXTRAÑOS INCIDENTES’ SOBRE EL CASO DE LOS DIPLOMÁTICOS NORTEAMERICANOS EN CUBA Y LA EXPULSION DE DOS DIPLOMÁTICOS CUBANOS DE LOS EE.UU.

El destacado periodista y conductor del programa de Univisión "Al Punto: Florida", Ambrosio Hernández, junto a Orlando Gutiérrez-Boronat, Secretario Nacional del Directorio Democrático Cubano y Sylvia G. Iriondo, Presidenta de M.A.R. por Cuba, durante el segmento sobre los diplomáticos norteamericanos y la expulsión de diplomáticos cubanos el pasado domingo, 13 de agosto de 2017.

El destacado periodista y conductor del programa de Univisión “Al Punto: Florida”, Ambrosio Hernández, junto a Orlando Gutiérrez-Boronat, Secretario Nacional del Directorio Democrático Cubano y Sylvia G. Iriondo, Presidenta de M.A.R. por Cuba, durante el segmento sobre los diplomáticos norteamericanos y la expulsión de diplomáticos cubanos el pasado domingo, 13 de agosto de 2017.

Por Sylvia G. Iriondo.

Declaraciones recientes señalan que el régimen de La Habana, a través de sus cuerpos especiales y de inteligencia, utilizó dispositivos sónicos para causar daños auditivos –incluyendo sordera– a diplomáticos estadounidenses.

De acuerdo a la información, estos dispositivos sónicos habrían sido instalados en las residencias de al menos cinco funcionarios norteamericanos, afectándoles su capacidad auditiva y causando pérdida total auditiva en al menos uno de ellos. Los diplomáticos norteamericanos regresaron a los Estados Unidos.

El régimen ha negado su involucramiento en este extraño “incidente”, que toma lugar bajo la administración del Presidente Obama, en medio del ‘deshielo’ y a pesar de su cambio de política y el establecimiento de relaciones con la dictadura. El Presidente Obama y su administración guardaron silencio entonces, para no entorpecer sus gestiones y para no enturbiar su lamentable legado.

Bajo la administración del Presidente Trump, el Departamento de Estado norteamericano expulsó a dos diplomáticos cubanos el pasado 23 de mayo y ha declarado que llevarán a cabo una investigación exhaustiva de los hechos, recordándole al régimen que tiene una obligación de proteger a diplomáticos bajo la Convención de Ginebra. (¡Cómo si el régimen respetara Convenciones, Declaraciones, Pactos y Acuerdos!).

El régimen ha declarado que cooperará en todo para llevar a cabo la investigación de estos ‘extraños incidentes’. (Cabe preguntarse si la cooperación en la investigación de estos nuevos ‘extraños incidentes’ será como la que llevaron a cabo para esclarecer las muertes de Laura Pollán, Oswaldo Payá Sardiñas o Harold Cepero, por mencionar solo algunos casos de muertes (¿o asesinatos?) bajo “extrañas circunstancias”.

El hostigamiento a diplomáticos estadounidenses ha sido una constante por parte del régimen castrista a través de décadas. El ex Jefe de la Sección de Intereses de los EE.UU. en Cuba, y ex alcalde de Coral Gables, Jim Cason, ha enumerado las prácticas constantes de agentes del régimen contra él y funcionarios norteamericanos durante el tiempo que fungió en ese puesto en la isla. Esto no nos debe extrañar en lo absoluto. El régimen ha probado una y otra vez que es capaz de todo.

Es hora ya de que todos entiendan que el régimen no cambia; que el régimen –a pesar de todos los intentos de tantos colaboracionistas, apologistas o tontos útiles– no es reformable. Es hora ya de que la comunidad internacional y la opinión pública mundial entienda que lo que tiene que cambiar, para el bien de la nación y del pueblo cubano, es el propio régimen. ¡No hay otra!

 

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