CON LOS PIES

 President Obama

President Obama

Por Sylvia Iriondo.

A solo ocho días de dejar el cargo, el Presidente Obama aún guardaba otra sorpresa en cuanto a la política de los Estados Unidos hacia Cuba.

Como ha sido su costumbre a lo largo de su mandato, las negociaciones entre la administración de Obama y el régimen de La Habana fueron secretas y duraron meses. Mientras que la admi­nis­tración reiteraba continuamente que no habría ningún cambio en la política hacia los cubanos en el tema de inmigración, el nuevo acuerdo entre las dos partes avanzaba en silencio con el objetivo, según los voceros de la Casa Blanca, de impedir que de hacerse público, se desatara otro éxodo masivo de cubanos deseosos de alcanzar tierras de libertad antes de que se cerraran las puertas al futuro de oportunidad ausente en la Isla bajo la dictadura castrista. La Orden Ejecutiva del Presidente Obama -otra más- fue una decisión inesperada y de implementación inmediata.

La controvertida política de “pies secos, pies mojados” –que fuera instituida en los 90s por el entonces Presidente Bill Clinton– mermó en su momento el alcance de la Ley de Ajuste Cubano, debido a que los cubanos interceptados en el mar serían desde entonces regresados a la Isla o a un tercer país, lo cual provocó el rechazo de nuestra comunidad cubanoamericana.

La política de “pies secos, pies mojados” otorgaba automáticamente permiso a los cubanos sin visa que pisaran tierra americana -ya fuese por mar o por la frontera- a quedarse y ser elegibles para la residencia legal en los Estados Unidos al año y un día de su llegada.

Mediante un comunicado sobre la nueva política, que entró en vigor el pasado jueves, 12 de enero, el Presidente Obama declaró: “Estamos tratando a los emigrantes cubanos de la misma manera que tratamos a los migrantes de otros países”. De un plumazo, el Presidente Obama entregaba otra concesión unilateral y una victoria propagandística al dictador Raúl Castro, quien, a nombre de su dictadura, lleva años insistiendo en el fin de lo que ha llamado repetidamente la “política asesina” de los Estados Unidos, a la cual le adjudicó la responsabilidad de los crímenes y muertes de miles de cubanos en el Estrecho de la Florida y en trayectorias desesperadas, obviando su causa verdadera, que no es otra que la del brutal sistema represivo impuesto a los cubanos durante más de medio siglo de opresión.

Con la implementación de esta nueva medida de Obama, consistente con la errada política de “deshielo” que anunció el 17 de diciembre de 2014 -caracterizada por dar todo a cambio de nada- se reconoce a la férrea tiranía anti-cubana y anti-americana como un país “normal” e igual a cualquier otro de nuestro continente a los ojos del mundo; se establece que no hay nada diferente entre los motivos que llevan a los cubanos y a otros grupos a emigrar a los Estados Unidos, y se despoja a los cubanos de su condición de “refugiados”, conferida por virtud de vivir bajo un régimen dictatorial comunista que controla todo aspecto civil, político y económico de la vida de sus ciudadanos.

El Presidente Obama no tuvo tan siquiera la consideración de otorgar un período de tiempo prudente –por “razones humanitarias y en base a la reunificación familiar”– que proporcionara a los cubanos varados en terceros países, y en un limbo migratorio, la posibilidad de completar su viaje, no exento de sacrificios, penurias y esfuerzos sobrehumanos, sin expectativas de retorno- para acogerse a la ley y disposiciones vigentes cuando lo emprendieron.

Al mismo tiempo, el Presidente Obama eliminó de un zarpazo el Programa de “Parole” para Profesionales Médicos Cubanos, iniciado por el Presidente George W. Bush en el año 2006, que otorgaba visas a los que desertaran y solicitaran asilo político en terceros paí­ses, a cuyos destinos habían sido enviados por el régimen de La Habana para trabajar como esclavos, en lo que constituye una flagrante violación de las leyes laborales de los Estados Unidos y del mundo civilizado.

Al respecto, la administración declaró: “Estados Unidos y Cuba están trabajando juntos para combatir enfermedades que ponen en peligro la salud y la vida de nuestro pueblo. Proporcionando un trato preferencial al personal médico cubano, el programa de “parole” contradice estos esfuerzos y podría perjudicar al pueblo cubano”.

Al margen de la diversidad de opiniones sobre el tema, una vez más comprobamos como el Presidente Obama y su administración han dado a la dictadura castrista todas las concesiones que estaban a su alcance dar mediante órdenes ejecutivas, sin tener que contar con el Congreso de los Estados Unidos.

Mientras el Presidente Obama ha abierto su mano, el dictador Raúl Castro, ha cerrado su puño.

Así las cosas, en el desfile militar del 1ro de enero en Cuba, escuchamos a los pelotones amaestrados de soldados castristas repetir una y otra vez el estribillo amenazante dirigido al Presidente Obama: “Y vamos a hacerte un sombrero de plomos en tu cabeza”.

Entendemos que este exabrupto público –supuestamente “espontáneo”– por parte de las Fuerzas Armadas del régimen, responde a las órdenes implícitas del dictador Raul Castro y a su desprecio hacia la nación americana.

Es bochornoso que el Presidente Obama haya utilizado sus últimos días en la Casa Blanca para legitimar aun más a la dictadura castrista. Es insólito que el Presidente Obama haya tomado una decisión que conlleva tantas implicaciones al final de su mandato y en el umbral de la toma de posesión del Presidente- electo de los Estados Unidos, Donald J. Trump. Y más penoso aun que, al hacerlo, el Presidente Obama haya actuado nuevamente en torno a Cuba, “con los pies”.

Al margen de la diversidad de opiniones sobre el tema, una vez más comprobamos como el Presidente Obama y su administración han dado a la dictadura castrista todas las concesiones que estaban a su alcance dar mediante órdenes ejecutivas, sin tener que contar con el Congreso de los Estados Unidos.

Mientras el Presidente Obama ha abierto su mano, el dictador Raúl Castro, ha cerrado su puño.

 

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