Carta a mis padres…

De cara al futuro de Cuba en plena libertad. Alejandro Masferrer Latour muestra sus raíces cubanas.

De cara al futuro de Cuba en plena libertad.
Alejandro Masferrer Latour
muestra sus raíces cubanas.

Qué falta tan inmensa me hacen siempre, pero sobre todo hoy, cuando mis hijos –sus nietos- me han despertado llenos de alegría para darme la noticia de que Fidel Castro había muerto este viernes 25 de noviembre del año 2016.

Cuantas emociones y reflexiones se agolparon en mi mente luego de tanto tiempo de incorruptible ideal. Fueron muchos los recuerdos que avivaron mi nostalgia. Las lágrimas brotaron espontáneamente de mis ojos –acaso acostumbrados a llorar ausencias- y rememoré vuestros sacrificios y sueños rotos a causa de un malvado que destrozó sus vidas y todo cuanto construyeron con tanto esfuerzo y amor en la Patria en que nacieron, forjaron familias y querían morir.

Confieso que no fui a la celebración. Esa noche y madrugada me quedé en casa, despierta, sin poder conciliar el sueño, recorriendo mentalmente el camino de 57 años de exilio, desde nuestra llegada como refugiados políticos para insertarnos ‘temporalmente’ en esta gran nación americana, que generosamente nos acogía hasta tanto pudiésemos volver… hasta el día de hoy… más de medio siglo después.

En el camino compartimos tristezas, alegrías, duras realidades que no anticipábamos y renovadas esperanzas. Trabajamos duro y vimos crecer nuestras familias en plena libertad. Hicimos de los Estados Unidos nuestra segunda Patria. A través de todo persistimos, sobrevivimos y nos convertimos en una comunidad cubanoamericana agradecida, pujante y exitosa.

Murieron ustedes sin haber podido ver a Cuba libre y sin volver a pisar su amada tierra, aún bajo la opresión que les hizo tener que irse un día para seguir luchando por el regreso digno a ella. Fueron fieles a sus principios y valores. En vida, nunca confundieron lo que eran ni lo que querían. Es por eso que hoy les quiero enfáticamente reiterar que lo que ustedes y vuestra generación sembraron y nos inculcaron no fue en vano. Ustedes viven y continuarán viviendo en cada uno de nosotros –sus hijos- y en cada uno de sus nietos, quienes salieron en masa en la madrugada de hoy a honrarlos, repitiendo una y otra vez: “Estoy aquí por mis abuelos”.

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