LA GRANDEZA DE LA DEMOCRACIA.

Las elecciones presidenciales del 2016 ya son parte de nuestra historia. La votación del 8 de noviembre fue masiva a lo largo de la nación americana. Desde tempranas horas de la mañana, el pueblo americano ejerció su derecho al voto y su deber ciudadano de emitirlo. Luego del cierre de las urnas, hasta altas horas de la madrugada, nos mantuvimos despiertos y en vilo esperando ansiosamente los resultados de una campaña extremadamente difícil, controvertida y reñida. Estaba en juego principalmente la elección del Presidente y Vice Presidente que habrían de dirigir los destinos de esta gran nación durante los próximos cuatro años, además de otras importantes contiendas por los escaños del Senado y la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos.

Contra todo pronóstico, encuestas y análisis políticos por parte de la gran mayoría de los medios de prensa, cadenas de televisión, y otros, que daban a la candidata demócrata Hillary Clinton como ganadora por un amplio margen ignorando el grado de profunda división, descontento, frustración y rechazo al establishment que embargaba a gran parte de los estadounidenses, Donald J. Trump se impuso ganando la mayoría de los votos electorales a lo largo de la nación, incluyendo estados claves, como el nuestro de la Florida, que se demarcaron decisivamente por su candidatura Republicana a la presidencia. El rojo -color del Partido Republicano- teñía la mayor parte del mapa electoral de los Estados Unidos a medida que transcurrían las horas hasta que oficialmente se declaró que Trump había ganado la presidencia y los republicanos mantendrían el control de las dos Cámaras.

En su discurso de aceptación, el presidente-electo se dirigió a sus seguidores y a la nación americana. Sus primeras palabras fueron para Hillary Clinton, su contrincante y rival, contra quién había llevado a cabo una dura campaña. Sobre ella, dijo lo siguiente: “I’ve just received a call from Secretary Clinton. She congratulated us… …on our victory, and I congratulated her and her family on a really very hard-fought campaign. I mean she fought very hard. Hillary has worked very long and very hard over a long period of time, and we owe her a major debt of gratitude for her service to our country. I mean that very sincerely. Le habló al pueblo americano diciéndole: “Now it is the time for America to bind the wounds of division, have to get together. To all Republicans and Democrats and independents across this nation, I say it is time for us to come together as one united people. It is time. I pledge to every citizen of our land that I will be President for all of Americans, and this is so important to me.”

En la mañana del día siguiente, el Presidente Barack Obama llamó al presidente-electo por teléfono para felicitarlo e invitarlo a reunirse con él en la Casa Blanca para hablar sobre la transferencia ordenada del poder de una administración a otra.

En su discurso de concesión del mismo miércoles, Hillary Clinton expresó: “Last night, I congratulated Donald Trump and offered to work with him on behalf of our country. I hope that he will be a successful president for all Americans…” …”Finally, I am so grateful for our country and for all it has given to me. I count my blessings every single day that I am an American. And I still believe as deeply as I ever have that if we stand together and work together with respect for our differences, strength in our convictions and love for this nation, our best days are still ahead of us”.

Inmediatamente después, el Presidente Barack Obama se dirigía a la nación desde la Casa Blanca y esto fue lo que tuvo que decir: “We are now all rooting for his success in uniting and leading this country. The peaceful transfer of power is one of the hallmarks of our democracy… …We’re patriots first. We all want what’s best for this country. That’s what I heard in Mr. Trump’s remarks last night. That’s what I heard when I spoke to him directly. And I was heartened by that”.

Y eso es lo que todos nosotros escuchamos y vimos al término de esta elección matizada por profundas diferencias y enormes batallas.

Oramos a Dios para que guíe a nuestro Presidente-electo Donald J. Trump en su gestión de gobierno, por el bien de la nación americana, del mundo, y de todos los que tenemos el privilegio de vivir en estos Estados Unidos bajo la grandeza de la democracia.

 

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