Hermanos al Rescate: a 20 años de una tragedia

José Basalt durante el acto en el aeropuerto de Opalocka/

José Basalt durante el acto en el aeropuerto de Opalocka/

CARTAS- FEBRERO 23, 2016 El Nuevo Herald. Por José Basulto.

El 24 de febrero de 1996, cuatro jóvenes nacidos de padres cubanos, dos de ellos en Estados Unidos, fueron asesinados mientras volaban en una misión de rescate, para salvar las vidas de quienes escapaban de Cuba. El hecho ocurrió sobre aguas internacionales al norte de la isla. Sus dos aviones fueron derribados por MiGs de los hermanos Castro, cumpliendo sus órdenes, hecho reconocido por ellos.

Cuatro jóvenes llenos de amor al prójimo y a la patria de sus padres: Armando Alejandre, Jr., Carlos Costa, Mario de la Peña, Pablo Morales.

Cuatro vidas llenas de promesa y valor fueron sacrificadas por el capricho de gobernantes crueles. Quiero que la historia reconozca también lo que hoy Estados Unidos prefiere ocultar e ignorar.

El 13 de mayo de 1991, HAR se dio a conocer en una conferencia de prensa y anunció el comienzo de sus operaciones aéreas para salvar las vidas de los balseros cubanos que a diario escogían encarar la muerte en busca de libertad.

HAR fue un poderoso mensaje de solidaridad humana de nuestra comunidad exiliada, que lo hizo posible con sus generosas contribuciones, respondiendo ante el sufrimiento de nuestros hermanos en la Isla. Fue también una demostración del valor de sus pilotos, que a pesar de los muchos peligros, volaron sus misiones bajo las continuas amenazas del gobierno cubano, de sus intrigas y sabotajes. El gobierno cubano fue el primero en reconocer la trascendencia política de nuestra misión humanitaria: se daría a conocer la bochornosa realidad cubana.

Nos acompañaron en nuestros vuelos periodistas de todas partes del mundo, que dieron a conocer internacionalmente el síntoma y la medida más evidente de la desesperación de nuestro pueblo. Volaron con nosotros también los que resultaron ser agentes del gobierno cubano, así como informantes ocultos del gobierno norteamericano. Todos fueron bienvenidos de buena fe a nuestra misión de amor. Nunca le negamos a nadie la oportunidad de ayudarnos; era la empresa de todos, nuestros pilotos provenían de 19 nacionalidades. Se realizaron miles de misiones de rescate y se salvaron más de 8,200 vidas.

Hoy vemos como la historia se olvida, como se trata de diluir la verdad, como la justicia nunca ha llegado para los culpables de este crimen. Como se enviaron a Cuba, como un regalo, a los que habían sido condenados en juicios, y múltiples apelaciones por su participación en el asesinato de nuestros pilotos. Se distrae la mente de los que piensan en ir de turistas, en comprar propiedades que fueron robadas a sus legítimos dueños, en hacer negocios con un gobierno que no ha cumplido sus obligaciones financieras con los que les han extendido crédito en el pasado: España, Venezuela, Rusia, China, etc. Estados Unidos pasará a ser uno más en la larga fila de los acreedores, sin esperanza de cobro. ¿A cambio de qué?

El recuerdo del asesinato de los pilotos de HAR no debe perderse. La búsqueda de justicia y verdad en este caso tampoco. Fuimos y seguimos siendo parte de los patriotas dispuestos a dar el primer paso y nuestra lucha siempre tuvo un profundo sentido ideológico: creemos en la democracia representativa como forma de gobierno, en la libre empresa, en un sistema de derecho legislado por los ciudadanos cubanos. En este aniversario, les pedimos a todos que además de una oración por los caídos de HAR y por los muchos otros que lucharon por la dignidad y libertad de Cuba, que analicemos el cambio profundo que necesitamos en nuestra forma individual de ser y actuar para forjar nuestro futuro y el de nuestra patria.

Como decían nuestras octavillas de ayer: “El cambio soy yo”.

 

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