A 20 años del Maleconazo, igual represión.

 Espontáneamente, miles de habaneros repudiaban públicamente al régimen comunista.


Espontáneamente, miles de habaneros repudiaban públicamente al régimen comunista.

Por Emilio López. (EFE)

Veinte años des­pués del estallido de la protesta po­pu­lar conocida en Cuba como El ma­le­conazo, la situa­ción casi no ha cambiado, con un gobierno que emplea la “represión y la miseria” como instrumento de dominio y un pueblo “muy descontento”, coincidieron el martes tres grupos del exilio en Miami.

“Veinte años después del Maleconazo comprobamos que las circunstancias en Cuba siguen siendo las mismas en cuanto a represión y miseria para el pueblo”, dijo Angel De Fana, presidente del grupo Plantados, de La Asamblea de la Resistencia, que agrupa a 54 organizaciones de dentro y fuera de la isla.

Pero, a diferencia del estallido social del 5 de agosto de 1994, “más bien improvisado y sin organización”, la actual resistencia cubana está mejor articulada y los grupos disidentes, preparados para la posibilidad de que se produzca una explosión de descontento general en la calles de Cuba, puntualizó De Fana.

De hecho, explicó, las organizaciones de opositores en la isla “trabajan en esa línea” y con el objetivo primario de “poder ser más efectivas”, de producirse otro “maleconazo”.

Para el activista cubano, aquel episodio fue un momento de “aliento” para los opositores al régimen castrista, pese a que tuvo su origen en un “problema migratorio”.

La protesta popular que se produjo en La Habana el 5 de agosto de 1994 obligó al gobierno a adoptar ciertas medidas de apertura económica y desató la llamada crisis de los balseros.

Más de 35,000 cubanos abandonaron la isla en menos de dos meses.

Lo importante es que sirvió para que la gente “se echara a la calle”. Fue un episodio histórico que reflejó el profundo enfado de la población con el régimen por la “terrible” situación económica en Cuba, en pleno “período especial”, apuntó.

Pero no se puede obviar que, entonces, la población tenía “menor conciencia” de la capacidad de “provocar un cambio dentro de Cuba”, mientras que hoy los jóvenes “no sólo comparten el deseo de escapar, sino el de producir cambios reales”, precisó el activista exiliado.

Veinte años después del “maleconazo”, el descontento de la gente con las condiciones de vida y erosión de las libertades sigue vivo en Cuba, “ha crecido y se manifiesta diariamente”, aunque no de esa forma masiva debido a la “represión” del gobierno, resaltó a Efe Janisset Rivero, secretaria nacional adjunta del Directorio Democrático Cubano (DDC).

Para Rivero, un punto clave del “maleconazo” fue la puesta en valor de la “capacidad y potencial que tiene el cubano” para, en una situación determinada, “cargar contra la dictadura a través de la protesta cívica y pública”.

En cuanto a la ausencia de posteriores protestas masivas como la registrada ese día en la inmediaciones del Malecón de La Habana, Rivero dijo que se debe a que “el saldo de muerte” del régimen castrista es “grande”.

En opinión de Ramón Saúl Sánchez, presidente del Movimiento Democracia, los hechos que rodearon el “maleconazo” fueron una suerte de “principio de la primavera cubana”: una “explosión social que hizo tambalear al régimen cubano” y resultó indicativa de las “ebulliciones sociales que existían” en la isla.

Esas “ebulliciones sociales”, aseguró Saúl Sánchez a la agencia Efe, permanecen “latentes” y pueden cristalizar en otra protesta social masiva, ya que las condiciones polí­ticas, sociales y eco­nó­micas de entonces no solo “persisten” en Cuba, sino que “han empeorado” en los últimos años.

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