Ese ha sido y es… ¡nuestro Exilio!

Frente a la Antorcha de la Libertad.

Frente a la Antorcha de la Libertad.

Por Sylvia G. Iriondo

A raíz del “Maleconazo” del 5 de agosto de 1994 –protesta popular que dio paso a la crisis de los balseros– el Presidente de los Estados Unidos, William Jefferson Clinton, declaraba el 19 de agosto de 1994 que de ese momento en adelante los cubanos que intentaban escapar de la isla en frágiles balsas y objetos flotantes serían interceptados en alta mar e internados en centros de detención de la Base Naval de Guantánamo y en Panamá. Esto desató un rechazo inmediato por parte de organizaciones patrióticas de nuestro exilio y de la comunidad cubanoamericana en general, incluyendo a MAR por Cuba, cuya organización realizó numerosas convocatorias a madres y mujeres en Miami y otras ciudades americanas a vestirse de negro y a unirse al grito de dolor de las madres cubanas en manifestaciones por la libertad de sus hijos en los campamentos, bajo el lema de “Castiguen a Castro – ¡No a sus Víctimas!

Un artículo publicado el 4 de octubre de 1994 en El Nuevo Herald, expresaba: “Más de 300 mujeres de origen cubano se congregaron en el parque Bayfront para expresar su protesta y desesperación por los más de 30,000 cubanos que después de abandonar la isla en busca de libertad fueron detenidos por las autoridades de inmigración de Estados Unidos. La demostración, en que la mayor parte de las participantes vestían de negro en señal de luto, fue organizada por la organización “Madres y Mujeres ante la represión en Cuba”. “Los carteles enarbolados”… mostraban…”las fotografías de algunos de los más de 3,300 menores detenidos en Guantánamo…”.

Para nosotras, las condiciones psicológicas en que se encontraban estos niños eran de profunda preocupación para toda nuestra comunidad. Miembros de MAR viajamos a Guantánamo, Panamá, Bahamas y Gran Caimán en múltiples esfuerzos para proveer solidaridad y asistencia a nuestro pueblo.

Se redactaron cartas al Presidente, a la Fiscal General, a miembros del Congreso, a políticos y a todos aquellos que podían ejercer influencia para establecer el debido proceso ante tan crítica situación. Luego de muchos esfuerzos por parte de nuestro exilio encaminados a buscar una solución al problema, el sábado 15 de octubre de 1994 aparecía el artículo de Cynthia Corzo y Maydel Santana, publicado en El Nuevo Herald bajo el titular “EU dejará entrar cientos de balseros/Vendrán enfermos, ancianos y niños solos”. “Después de casi dos meses detenidos en campamentos de la Base Naval de Guantánamo y en Panamá, cientos de balseros comenzarán a alcanzar poco a poco la tierra con que soñaron. Por ahora, vendrán los enfermos, los niños solos y los ancianos. En un sorpresivo cambio de política, el presi­dente Bill Clin­ton decidió ­ a este país a algu­nos balseros pro­cedentes de los campamentos pa­ra refugia­dos…” Era un comienzo encaminado a poner fin al drama que vivían los cubanos… bajo la crueldad de un régimen que nunca reparó en dividir la familia y utilizarlos como proyectiles huma­nos… a su antojo.

Manifestación frente al Tropical Park, en Miami.

Manifestación frente al Tropical Park, en Miami.

A continuación, algunas de las declaraciones de líderes de nuestro exilio, publicadas en dicho artículo de El Nuevo Herald:

“La noticia es de gran alegría, algo muy bonito”. – Monseñor Agustín Román, obispo auxiliar de Miami.

“Yo creo que cada persona que se libera es un paso positivo. Lo de hoy demuestra que la presión ejercida hasta ahora debe de continuar para que todos sean liberados”. – Lincoln Díaz-Balart, Congresista Republicado por Miami.

“Sin duda es una buena noticia, pero no lo suficiente. Es un buen primer paso, pero la Administración debe seguir presionando para que el resto de las personas se liberen. Esta ha sido una medida que siempre se había esperado, nos alegramos, pero no resuelve el problema, vamos a reservar el aplauso para el final”. – Ileana Ros-Lehtinen, Representante Federal por Miami.

“Han dado resultados nuestras gestiones y las de toda la comunidad”. – Francisco Pepe Hernández, presi­dente de la Fundación Nacional Cubano Americana.

“Queremos para ellos lo mejor, para que el trauma no les dañe su futuro”. – Roberto Rodríguez Aragón, presidente de la Junta Patriótica Cubana.

“Era una necesidad crítica que se pedía urgentemente. No obstante, todavía quedan muchas más personas por salir, seguiremos trabajando por todas ellas para llegar a una solución inmediata, no se trata de emigrantes, son refugiados políticos y lucharemos para que salgan también”. Silvia Iriondo, Presidenta de la organización Madres y Mujeres Ante la Represión por Cuba (MAR).

Finalmente, vinieron todos. Nuestro exilio se puso en marcha, como siempre ha hecho para ayudar al pueblo cubano en la isla, y se entregó –en cuerpo y alma– al hermoso proyecto de reunificación familiar. Ese ha sido y es ¡nuestro exilio!

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